Miércoles 8 de junio 2022
“He venido a dar plenitud” (Mt 5,17-19)
Señor Jesús, sabemos que no has venido a abolir todo lo que la ley y los profetas nos dijeron y nos dejaron. Sabemos que todo ello se resume en el amor y en el amar, en el en todo amar y servir. Y sabemos que has venido a dar plenitud. Por eso en esta mañana de primavera, llenos de vida y con confianza, te pedimos:
Da plenitud a nuestros intentos de ser y hacer felices a los demás.
Da plenitud a nuestro querer no pasar por la vida indiferentes al dolor y a la angustia de tantos.
Da plenitud a nuestro deseo constante de en todo seguir tu horma.
Da plenitud a nuestros grandes y sencillos compromisos por la justicia.
Da plenitud a nuestro deseo de ser sal y luz del mundo.
Da plenitud a nuestros gestos de misericordia, a nuestra compasión y a nuestra predisposición a ser perdonados y al perdón.
Da plenitud a nuestra disponibilidad.
Da plenitud a nuestra entrega cotidiana.
Da plenitud a nuestro soñar despiertos.
Da plenitud a nuestro modo de acompañar a los otros.
Da plenitud al tiempo que invertimos en dignificar la vida de los más vulnerables.
Da plenitud a nuestro querer quererte siempre más.
Da plenitud a nuestro deseo de querer lo que tú quieras.
Da plenitud, Señor Jesús, a nuestra voluntad de que nuestro corazón se parezca cada vez más al tuyo.
Señor Jesús, no has venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Da cumplimiento a todo cuanto sabes que hace de nuestra vida una buena noticia para el mundo. Así te lo pedimos. Así sea
Óscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC
