Miércoles 19 de junio 2024
"Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará" (Mt 6,1-6.16-18)
Dar limosna, orar y ayunar:
estas tres cosas nos dices hoy, Señor Jesús,
que hemos de vivirlas con paz,
con transparencia y dirigidas al Padre
que ve en lo escondido.
Lo escondido, aunque invisible a los ojos, es esencial.
Lo sabemos ¡pero cómo nos cuesta practicarlo!
Señor Jesús, dar limosna, es decir,
participar en causas justas,
comprometernos por la justicia de tantos,
embarrarnos en acciones solidarias,
denunciar la injusticia
y ser profetas en la propia tierra.
Dar de lo propio,
restarse para multiplicar,
dividirse para sumar.
Sacrificarse, aunque no veamos ni entendamos del todo el por qué nosotros,
el por qué ahora y el por qué de esa manera.
Señor Jesús, orar en lo secreto,
allí donde es complicado presentarnos
como algo que no somos.
Orar desde el corazón, sin prebendas ni exigencias,
desde la absoluta confianza de hijos e hijas del Padre.
Orar sin buscar otra cosa más que tu voluntad.
Señor Jesús, ayunar, descubrir las propias trampas,
las propias tentaciones a tener lo último,
a comprar lo que sea todo el tiempo,
a ir a la última siempre.
Ayunar de tener,
de querer ser siempre el centro, de protagonizarlo todo.
Ayunar para poder descubrir
qué es lo verdaderamente importante.
Y hacerlo alegres, convencidos… felices.
Señor Jesús,
pues esto te pedimos:
que demos limosna, que oremos y ayunemos como tú quieres.
Y el Padre que ve en lo secreto, nos recompensará.
No con cosas, no con suerte, no con dinero… sino con amor,
lo único que nos sana y nos salva cada jornada.
Así lo creemos. Así te lo pedimos. Así sea
Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC
