Lunes 10 de febrero 2025
"Los que lo tocaban se curaban" (Mc 6,53-56)

También yo quiero tocarte, Señor Jesús,

y quedar sanado,

comenzar de nuevo,

gozar de una nueva oportunidad,

sentir qué se siente al ser perdonado por ti.

Necesito tu perdón porque sólo no puedo.

Quiero tocarte, Señor Jesús,

y saberme entero,

regalado por tu misericordia,

acariciado por tu ternura,

mimado por tus palabras de esperanza

y tus gestos siempre solidarios.

Necesito que me sanes porque sólo tú puedes hacerlo.

Quiero tocarte, Señor Jesús,

y dejar que seas el protagonista de mi vida,

que seas tú el que oriente, dirija y acompañe mi vida,

que seas tú mi único Dios y Señor.

Necesito reconocerte como el Señor de mi vida, hoy.

Quiero tocarte, Señor Jesús,

y quedar limpio de toda falta,

de toda crítica,

de toda superficialidad,

de todo juicio,

de todo mal pensamiento,

de todo orgullo y de toda falta de humildad.

Necesito que me habites.

Quiero tocarte, Señor Jesús,

y dejarme tocar por ti:

aquí me tienes,

haz conmigo aquello que tienes pensado para mí,

dame la oportunidad de vivir tu proyecto

con hondura y profundidad,

sabiéndome herido, necesitado y pequeño

a la sombra de tu perdón,

de tu inmensa compasión

y de tu presencia permanente.

Señor Jesús, haz que me entere dónde estás

para que deje todo y vaya hacia ti

para tocarte y quedar sano.

Así te lo pido en esta mañana. Así sea

Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC

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