Miércoles 28 de enero 2026
"Salió un sembrador sembrar..." (Mc 4,1-20)
Cada mañana, Señor Jesús, sé que sales a sembrar.
Tomas sobre ti infinidad de semillas y repartes sin medida.
Cada mañana, Señor Jesús,
sé que me invitas a ser terreno fértil,
a ser tierra buena en la que tu semilla caiga,
se rompa, eche raíces y germine de manera sorprendente.
Cada mañana, Señor Jesús, me pregunto: ¿Y qué terreno soy yo?
¿Soy de aquel a “lo largo del camino,
soy terreno pedregoso o soy terreno lleno de abrojos?
Me reconozco, Señor, en todos ellos.
A veces tu Palabra llega a mí
pero el ritmo frenético que llevo
no me permite ni tan siquiera dedicarte un minuto
¡tengo tanto que hacer y tan poco tiempo para todo!
A veces tu Palabra cae en mí y la recibo con alegría,
pero como ando tan liado no dejo tiempo
a que eche raíces en mi corazón
y acabo por acallarla con mis palabras,
mis discursos y mi inmediatez.
A veces siento que tu Palabra
no responde a mis necesidades,
a mis exigencias, a mis propósitos y planes,
y entonces la mínima preocupación
es mucho más poderosa que lo que tú quieres decirme
y termino ensordecido por mí mismo,
por mis cosas y por todo aquello que me hace, en el fondo, estéril.
Pero a veces, Señor Jesús, hago un espacio en mi jornada,
escucho tu Palabra, la acojo con humildad
y noto cómo mi “tierra” se mueve y siente que estás.
Hoy quiero que así sea,
que me hables, que yo te escuche
y que deje que eches raíces en mí.
Que me conviertas, que me envíes
y que mi vida sea testimonio de tu Palabra,
convencido de corazón de que la última palabra la tiene tu Palabra.
Así te lo pido. Así sea
Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC
