Viernes 20 de febrero 2026
"¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?" (Mt 9,14-15)
Señor Jesús,
el Evangelio de hoy es una llamada de atención
a los que estamos iniciando este camino de gracia y conversión,
camino justo y necesario hacia la Pascua.
El ayuno que tú quieres no es tan fácil y tan superficial
como dejar de comer esto o lo otro,
o el de practicar ciertos ritos y repetir ciertas fórmulas.
El profeta Isaías nos lo dice claro hoy:
“Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas,
desatar las corras del yugo, liberar a los oprimidos,
quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento,
hospedar a los pobres sin techo,
cubrir a quien ves desnudo
y no desentenderte de los tuyos”. ¡Guau!
Señor Jesús,
nos lo puedes decir más alto, pero no más claro:
el ayuno de verdad, el que rasga y escruta el corazón,
el que nos hace pequeños y necesitados,
el que nos posibilita convertir en profundidad el corazón,
el que a ti te agrada,
pasa por poner por obra lo que en nuestra mente
y en nuestros mandamientos está puesto por escrito.
No se trata de elucubrar sobre el ayuno,
sino practicar la justicia y en primera persona
conjugar el mandamiento del amor, sin condiciones.
Por eso, Señor Jesús,
en este primer viernes de cuaresma te pedimos
que nos liberes de tantas ideas y tantas teorías correctas
y nos capacites para vivir para los demás.
Ese es el mejor ayuno de todo lo que nos ata,
nos justifica y nos acomoda espiritualmente.
Ayúdanos a vivirte, sin más.
Y Señor Jesús, que no olvidemos pedir por la paz
en este momento en el que se escuchan nuevamente tambores de guerra.
Recuerda a los enfermos y a cuantos les cuidan y acompañan.
Así te lo pedimos.
Así sea
Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC
