“Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc 10,1-12)
Señor Jesús, así es: la mies es abundante, más que nunca, nos supera por todas partes, apenas nos da la vida para ocuparnos un poco de tanto ¡necesitamos que envíes obreros a esta misión y a las obras a las que tú nos has llamado! Te lo pedimos: envía obreros a esta mies.
Señor Jesús, estamos en camino, sabemos que no es fácil, que la misión que nos encomiendas es cada vez más complicada, pero también reconocemos que tú eres quien nos has escogido, llamado y enviado al mundo a contar y cantar tu buena noticia. Gracias por estar a nuestro lado y por mantener viva la llama de nuestra fe. Te lo pedimos: envía obreros a esta mies.
Señor Jesús, envíanos obreros a la mies. Envía hombres y mujeres que nos ayuden cada jornada a intuirte, a verte, a contarte, a seguir proclamando que Dios nos quiere con locura, que jamás te cansas de esperarnos, de acogernos y perdonarnos, que nunca nos vas a dejar solos y que nos pides que confiemos en ti y que sigamos firmes en la esperanza. Te lo pedimos: envía obreros a esta mies.
Señor Jesús, necesitamos que nos sigas acompañando. Necesitamos que tu Espíritu nos guíe e inspire nuestros gestos y acciones. Necesitamos más obreros y que los obreros que estamos a pie de obra te sintamos cerca y seamos fecundos.
Te lo pedimos: envía obreros a esta mies.
Así te lo pedimos. Así sea
Óscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC
